febrero 25, 2015

Hurgando entre mis propios mundos...







Al presagio de lo imposible
voy sigilosa, durmiente  intranquila
descorriendo los tules que cubren
estas viejas nostalgias… 
al silencio que reina  en el soborno de la tarde
en esta soledad tan  llena de dedos.

Bajo un agreste perfume afrodisiaco
donde te convoco mansamente,
a la espera  en que aparezcas
con  tus besos temblorosos,
como ausente,
 desesperanzada me dejas…
esperando como Godot la muerte…


finalmente descansas agazapándote en la memoria.
No me alcanzan estas manos
mudas , sordas y resecas.
Es un dolor antiguo
para tomar en vilo La Nada
con todas sus ausencias.

Donde un día me dejaste  suplicante
perdida entre mis propios mundos ,
hurgando entre las huellas transparentes al aire
que dejó inevitablemente …
 el vacío de tu ausencia,
dejándome en soledad de azucenas.

con una luna llena  iluminadora , mágica
que se desliza vagabunda e inquieta
mientras la brisa se regodea
atiborrada por la fatiga y una inmensa soledad
como borrada del tiempo
con el suave olor desmadejado de la  tristeza.

febrero 20, 2015

Hilos que se cruzan en el devenir







Hilos que se cruzan en el devenir…

Ahora que me miro
en la profundidad de mis noches
buceando entre las esferas
agarrada a esos hilos que se cruzan
por la fisura del tiempo.
Allí, donde se escucha el eco ajeno
colmado de un destino hambriento.


Atisbando esa esperanza recurrente
eses sabor a cáliz amargo
amortajado de caricas truncas
en el vuelo sonoro de un niño pájaro
con los ojos incrustados en luces y sombras.

Donde se rinden los ecos de la memoria







Te espero, bajo la fragancia infinita
 
de este otoño gris en el que vivo,
 
en medio de  sombras  inaudibles,
 
para gestar  este lenguaje nuestro 
 
abriéndose al tacto,
 
en un silencio  bostezante.
 
 
El tiempo se estira al infinito
 
como respirar de flautas,
 
que ahonda las fibras del pensamiento,
 
 
Te espero, como un café lento, 
 
dispersando y perfumando las hojas del tiempo,
 
en la bruma pálida de este  amanecer.
 
 
Con la inocencia luminosa y nostálgica
 
revestida de  azules oleos,
 
en esta suavidad presente.
 
 
Tan hermosa como la melancolía,
 
desmayada de esperanzas,
 
donde se rinden sedentarios,  
 
los ecos de la memoria
 
 
Mientras en el sin sentido,
 
atisbo el equipaje de sueños inconclusos,
 
sigo en la barca de mis tardes de azucena,
 
desafiando al viento repleto de cordura
 
sin voz , sin ecos,
 
rasguñando el suelo,
 
como una musa de varias anclas.
 
para reencontrarme conmigo misma
 
en el aleteo de una volatinera mariposa.
 
 
Doris Melo 
En el libro: Rasgada memoria. 2012

Morir

El cuerpo es una maquinaria asombrosa y cuenta con una fortaleza mayor que las murallas del Viejo San Juan. A su vez la fragilidad de la vida, disfrazada o explicita, a cada momento se te presenta en la cara, como recordatorio de que tu tiempo en esta dimensión es limitado y debes utilizar hasta cada microsegundo que hay en ella. Cada suspiro es único y puede ser cada vez te queden menos o que cada vez hayas suspirado más, eso depende de cómo lo veas. 

 Tengo una relación de amor y odio con la muerte, pero más allá, es algo que me parece interesantísimo, y no por morbosa, si no por todo lo que ocurre alrededor de ella. Amor porque en casos puede significar dignidad, alivio, compasión, eternidad. Odio por el dolor cabrón y el vacío brutal que les deja a quienes nos quedamos. Interesante por todos los simbolismos, los augurios, las improbabilidades, las posibilidades, las celebraciones, lo resentido y las palabras. Las últimas palabras. 

Una ex compañera de trabajo murió hace varios días de cáncer. Y a pesar de que no fuimos amigas, me dolió inmensamente por todo lo que significo y porque me abofetea sobre cosas que se supone que se, pero no es hasta que te pasa que lo recuerdas y dices “¡aaaah! A esto se refieren”. Nunca supe mucho de ella, en muchas ocasiones ni un “buen día” o sonrisa. Cuando supe que le dio cáncer, quise decirle algo lindo, darle un abrazo, decirle “todo estará bien”. Sonreírle, preguntarle un “¿cómo estás?”, “¿cómo te ha ido?”, “¿cómo te puedo apoyar?”, pero no, nunca lo hice. Me sentía impedida, no sabía cómo abordarla, y es que tenía un carácter muy fuerte, era implacable. Pensé que en algún momento lo haría. 

Luego me entere de que estaba hospitalizada y pensé que ese era el momento para ir a verla y decirle todo lo que debí decirle antes. Sin embargo, ella no estaba aceptando visitas, pero de todas maneras, tenía la esperanza de que mejoraría o que al menos, en algún momento comenzaría a aceptar visitas y que ahí entonces tendría mi oportunidad. Lamentablemente se fue antes de tiempo, muy joven. No pude decirle nada y ya no importa, ya no está. Espere demasiado, pensé que tenía más tiempo. 

Esto me hace pensar en mi madre, en el VIH, en mi abuela. Hace dos semanas fui a ver a mi abuela a quien no veía desde octubre. Durante los últimos años ha desmejorado bastante; esta encamada, con alimentación por sonda pues no puede tragar y si, Alzheimer. A veces no se acuerda de mí. La primera vez fue muy impactante, pues no importa el amor que esa persona te haya tenido durante todos estos años, es como si el Alzheimer cortara dolorosamente con un cordón umbilical que se creo durante tantos años, y ahora simplemente no existes porque esa persona no te reconoce. Se siente desaparecer de manera desgarradora y desesperante. 

Ella está cansada, ella siente miedo, ella no tiene el control de su cuerpo y a veces lo sabe. Recuerdo que en algún momento pensé que lo peor de la muerte no es el saber que vas a morir, si no, el cómo vas a morir. A perder el control del cuerpo, el no poder valerte por ti mismo, por ti misma. El perder la dignidad. El perder la integridad física del cuerpo, y como somos seres holísticos, muchas veces también la del espíritu y alma. No sé si existe manera de morir con dignidad, no sé si hay algo digno en morir. ¿Cuánto valor o cobardía hay en el suicidio? ¿Desde y hasta donde es una opción para morir dignamente? ¿Cuánta dignidad puede haber en el decidir cuándo y cómo acabar con tu vida? Y aclaro que no estoy alentando a nadie a probarlo, lo digo como experimentada y fracasada que fui. ¡Gracias por el fracaso! 

 Le sonrío, ella me sonríe de vuelta como si entendiera lo que hay en mi mente, mientras que yo trato de descifrar como ella se siente y bregar con su desnudes, la cual nunca pensé que contemplaría. Sujeta mi mano con una fuerza que parece desintegrar mis dedos, y de momento pienso que voy a empeorar su Alzheimer con mis ruidos extraños y caras sin sentido. Ella está cansada, mi tía adolorida. ¿Que nos queda por hacer? ¿Qué pasara cuando no este? 

 ¿Qué pasara cuando no estemos? Mañana. 

 ¿Qué tal si el “cuando” es mañana? 

¿Nos habremos abrazado lo suficiente? 

 ¿Habremos ahorrados los besos suficientes para vivir sin esa persona por el resto de nuestra vida? 

 ¿Nos dijimos “te amo”? Te amo

¿Nos aguantamos las palabras, el cariño? 

 El mañana es incierto. No tienes más tiempo. 

 Que no nos quede nada por decir antes de morir…

https://rojavida.wordpress.com/

febrero 14, 2015

Donde lo cotidiano ya no parece creible.

El amor es la poesía de los sentidos dijo una vez Balzac... pero el nuestro se ha quedado vacío, donde lo cotidiano ya no parece creible... no es más que un mundo alucinado de confusión. Déjame ser la palabra muda, el tiempo que pasa y se pierde entre muros de piedras inexpunables para guillotinar este mundo de vacíos. Cuando cierres los párpados de mis sueños y el vértigo de los segundos se escape, entonces entenderás... que la tarde apresurada, agoniza en la sinfonía de mi boca y se destroza la calma.