febrero 21, 2010

Recuerdos de mi niñez


Cuando era niña pasaba el verano
en un hermoso campo del pueblo de Utuado.
Muchas fueron las mañanas en que desperté
con el olor de las azucenas y del rico café.

Los hermosos pájaros cantaban a coro
y el gallo, orgulloso cantaba también.
Se oía el río bajar por su cauce
en aquel hermoso campo de mi niñez.

Era mi tío el cartero del pueblo
y con él iba a repartir alegría,
a veces tristezas y otras no sabía.
No sin antes escuchar a mi tía rezongar:
-“Deja esa niña tranquila, no te la debes llevar”-
pero en el carro, ya yo estaba montá’.

Por nada en el mundo esa aventura perdería
entregar la carta que cada uno esperaría,
la novia enamorada, con ojos brillantes
esperaba nerviosa noticias de su amante,
la madre preocupada; su hijo en Vietnam
esperaba sus cartas con gran ansiedad.

Otras no tan importantes, solo cuentas que pagar
la luz, el agua, el gas…
era un aventura intensa por demás
son muchas las historias que podría contar.

Luego la tarde tranquila, ya es hora de almorzar
bacalao, unas yautías, plátano por el lao’
y el aceite de oliva que no podía faltar.

Al regresar a la casa es hora de jugar
a corretear por el campo y del árbol tumbar,
una china, un mangó, una guayaba y su néctar disfrutar
un refrescante baño en el río y luego a descansar.

Muchos años han pasado
y mi tío ya no está
se fue al cielo a trabajar,
hacia falta un cartero
lo mandaron a buscar

Y me quedé con la pena de no poderte decir
que esos veranos marcaron mi vida, de ti mucho aprendí
que solo hermosos recuerdos, guardo de ti
GRACIAS Querido Tío, por hacer mi infancia feliz.

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