febrero 22, 2010

Semblanza al Yo


El amor como el licor

No envejece, se recrece.


Hermoseamos nuestras vidas

con el pasar de los años.


Rostros ennegrecidos

como el árbol, la corteza.

El tiempo y la tempestad

no lo hacen menos fuerte.


Muy erguidos y el silencio

rinden tributo al camino.


Somos un árbol

¡Y las ramas…nuestros hijos!

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