febrero 07, 2010

Sito...el monte



Siempre he pensado
que las montañas son imponentes:
firmes, solidarias, pero irremediablemente desconfiadas.
Siempre en silencio,
solo comparten con sus amigos los árboles.
y algunos compañeros del bosque.
Creo que en las noches sin luna,
es cuando único hablan y cuentan sus secretos mas preciados.
En las noches de luna…se dedican a escuchar.

Para conversar con ellas
tienes que dejarte poseer.
Ir humilde cual cordero en sacrificio,
o cual bohique buscando la respuesta.
Debes entregarte, sin resistencia…
Una vez duermes en ellas, respiras con ellas
sientes su olor y humedad bajo la piel,
entonces…, solo entonces,
puedes escuchar su susurro…

Tan pronto escuche de ti, quede cautivada
Yuquiyú, te llamó ella…
Varón protector, Dios de amor,
monte, montaña, montecito.
Testigo silencioso de las pisadas
de nuestros ancestros.

Me pregunto si has sido morada de nuestros indios,
si sobre tu piel, dos amantes se entregaron a la pasión,
si has sido lugar de descanso para el trabajado,
o fortaleza para el cimarrón…
si has sido cuna para una criatura recién llegada,
si has escuchado el gemir de los amantes,
el dolor de la parturienta,
la oración de algún transeúnte..
claro que si! Has estado ahí, para todos ellos…

Ahora bajito…, que las estrellas no escuchen,
te pido que estés para ella…
tal como has hecho con todos los que de cerca te han conocido,
quizás ella no llegue a ti tan fácil
es también desconfiada…
Pero sé que en las noches sin luna
escuchará tu llamado..y entenderá
que tu estarás ahí para siempre,
observándola, junto a los seres del bosque,
junto a nuestros antepasados que aún moran,
en tu sombra, en tu amor, en nuestra tierra.

Oh monte, montaña, montecito. Sito el monte:
Olimpo, morada de los Dioses, silente, siempre ahí…
Presto a recibir, presto a dar, presto a amar y a ser amado.
¡Gracias por acompañarla!

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