agosto 25, 2010

Afilando en sus bordes la ironía y el vértigo.




Luna que te quiebras
entre las ramas de un árbol de sauce
lenta, mansa sabedora del tiempo,
develame los misterio que cobijan tu espera
cargada y cansada,
de sombras y devenires inciertos,
en un silencio largo y angustiado;
alada sobre el llanto lastimero,
desterrada de tí.

En el espacio de mis silencios,
dibujo una locura color sepia
donde un ciego lee páginas no escritas.

Palpo en esta oscuridad sin nombre,
¿es que no sientes la tristeza de la
altisonante noche?
Permíteme peinarme, impregnarme de recuerdos
y vagar lloviznada en esta brevedad.

Me resisto ante este concierto de silencios
y este seguir existiendo sin ayeres.
No quiero ser nadadora sin sueños
ni un átomo desterrado.

Sola, lamiendo con la mirada las sombras,
a trasmutarme no aspiro;
no necesito que existas en el altar de mi cuerpo.

La mejor metáfora de nuestras vidas,
se proyecta en un espejo roto,
entre pedazos desparramados de olvido,
afilando en sus bordes la ironía hasta crear vértigos
pretérito innombrable;
mares mar de flores mustias.


Doris Melo ( pintura de Domingo Liz. Rep.Dom.)

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