agosto 21, 2010

matizada de ausencias



Me basta cerrar los ojos para detener la noche,
se cuela tu recuerdo por el fino eco
del agua cristalina
y el pasado presenta sus espumas.

Rueda un bostezo
indiferente de un fauno,
mientras la luna,
y su carcajada de estrellas,
en el silencio central del ruido,
testigos son de los ecos dionisiacos.
Quizás de nuevo las Ménades,
están siendo poseídas por el Dios del Vino.

En la espesura que me distancia,
una lágrima podrida se cuela
por el paso del tiempo
humedeciendo mis soledades.

No hace falta una ciudad de voces,
las palabras son anclas clavadas en el suelo
pero al final, corgarán sus crespones.

Y en la insondable noche,
seguiré lanzando palabras desnudas al viento
palabras dispersas acaso sin sentido,
para encender el alba,
sino una melodia,
ya al final de la historia;
deshojando los días,
seguiré balanceándome,
matizada de ausencias
entre las rendijas del insomnio.
Doris Melo 2010

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