agosto 21, 2010

Soledad en las honduras de discernimiento.



Es un atardecer
vestido de muerte; estoy
arrastradas de flores como hojarrasca.
Procesiones de pájaros mudos
llegan desde mil años.

Tengo miedo de olvidarme
de mí y escribo sobre las piedras
para ver si me responden
¿porqué mi nombre de mujer sola?

La soledad es el silencio
tan cercana a mí,
tan leve afinidad corpórea,
trato inútilmente de sumergirme
en las honduras del discernimiento.

De todas partes
piden por mi hablar las palabras,
palabras que crecen y se multiplican,
palabras que se conjuran en silencio.

La soledad es ausencia del otro
y en el silencio se queman
insomnes nombres hermosos.

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