septiembre 15, 2010

Barco sediento de realidades.




Despierto en la noche con la conciencia llena de palabras,
bañada en un perfume de silencios
te reconocí al instante ,pletórico de erotismo,
Te dije en susurro de voces discretas
no le digas a nadie que he vuelto a tus jardines.
Barco sediento de realidades.

Descendí al océano de tus ojos
en oscuridades de sombras misteriosas,
tu risa era la misma risa
quebradiza,
la caricia insinuante,
tu sombra se desnuda,
dejando al intemperie tu cuerpo de varón
cadencias, resonancia,
de música que embriaga,
como el mundo cautivante y mágico de Kafka.

No importan las verdades absolutas,
creo en la relatividad de las cosas,
como, Protágoras,
palabras estériles,
corren por los vericuetos sin sentido.

Voy al sonido del silencio,
hilvanando el desagravio
y otra vez no eres más
que un repartidor de angustias,
que tomó posesión de momento
de este espacio,
entonces, ese olor a sándalo,
siempre tú...
imperturbable.

Doris Melo



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