septiembre 19, 2010

Cuando la mezquindad domina la palabra


"A los embajadores hablo en italiano.
A las mujeres hablo en francés.
En alemán a mis soldados
Y a mis caballos en inglés
Al hablar con Dios
Solo uso el español" – Carlos V, Rey de España

El uso de las palabras procura el entendimiento entre las partes. Tan es así, que cuando no escogemos las palabras correctas, la mayoría de las veces frustra el intento de ser entendido. Las palabras son como muestras de tela tomadas de los vestidos del alma del emisor. Soy de la opinión que mientras mas cuidado tenga al expresarte mi pensamiento, mas conocerás los colores que viste mi alma. 

El sentido de frustración reina cuando queremos expresar lo que sentimos y no encontramos las palabras para hacerlo. Pero, ¡cuidado! pues no es el dominio de un vocabulario rimbombante y su uso con fines puramente egocéntricos el que augura el éxito del mensaje, esto la mayoría de las ocasiones obtiene resultados desastrosos; el secreto de un buen mensaje, consiste en el uso de la palabra generosa, gentil y respetuosa hacia nuestro receptor. El uso libre y desprendido (sobretodo cuando expresamos amor) puede ser la diferencia entre entender un mensaje y sentir el mensaje.

Las breves contestaciones que en ocasiones recibo de personas - que reconozco saben decir mucho mas que o no – demuestra la mezquindad que los domina al momento de apoyar una idea, expandir un pensamiento o sencillamente motivar a un compañero. Sorprendida ante el aumento de expresiones que se limitan al uso del icono de una “carita feliz” o un huérfano “ok”, comencé a inquietarme… nos estamos convirtiendo en tacaños de la palabra que ensalza, que nutre, que enaltece, una mudez autoimpuesta que arriesga la supervivencia de la especie. ¿Acaso debemos ser mezquinos con las letras que reflejan los asuntos de amor o de dolor? Un libro muy conocido lee: “En el principio era el verbo…”, me temo que terminará la historia con algo como: “…y al final enmudeció”. No entiendo porque la mezquindad, ¡como si expresar amor y gentileza fuera una perogrullada!

Observa y verás que muchas veces, cuando pides referencias de una persona, de un lugar o de un artículo, si es positivo escucharás un escueto: “es buena gente”, “es lindo” o “muy bueno” y ¡ya! Pero si la opinión es en negativa, ¡Ajá! Prepárate para escuchar un argumento digno de una ponencia de frente al Comité de Descolonización... ¿inaudito verdad?

Me parece que el único momento en que nuestras palabras deben ser discretas, prudentes y quizás hasta tímidas es cuando expresan asuntos relacionados al desamor, cuando vienen cargadas de ira, intolerancia, envidia, hostilidad y otros entuertos, que aunque son muy humanos, suelen ser destructivos...

Hace unos días, leía de una amiga “facebookariana” (ruego al receptor, me permita el disparate, no sé como llamamos a los amigos de Facebook) que la expresión de su dolor por la pérdida del amor de su vida, le había ganado el calificativo de “vampiro energético”. Esta situación, fue la chispa que encendió la mecha de este escrito que hoy comparto, pues aunque lo venía observando durante tiempo, no me había dolido tanto como en ese momento. Realicé que el repudio ante la dadivosidad de las expresiones de amor o dolor, se ha generalizado y va en aumento. Lo más que me devastó del análisis, es descubrir que yo he sido parte del coro, también he sido cruel y he actuado de oídos sordos ante palabras de auxilio; parca ante palabras de amor; con prisa para escuchar felicidades y poco tolerante para atribulaciones ajenas. He escuchado mi mente decir: “yo no tengo tiempo para eso ahora” o “cada cual tiene que olerse sus propios peos”. Esto que digo no son flagelaciones, solo son un intento de demostrar que muchos cargamos el germen de la mezquindad y la intolerancia, en ocasiones sin saberlo, sin embargo, buscando levantar nuestros niveles de consciencia podemos alcanzar una mejor comunicación y en nuestro país, lo necesitamos con carácter de urgencia.

3 comentarios:

Nylda R. Diaz dijo...

Tienes toda la razon, querida amiga; Muchas veces yo, o la vampiira energetica que existe en mi, quiere gritar al mundo su dolor y debe callarlo porque o no es comprendido el lenguaje del dolor, o nos molesta escucharlo. Y en ocasiones, cuando la felicidad llenaba mi alma, se me acusaba (con simpatia) de estar loca. Por que no podemos expresarnos con libertad cuando de sentimientos se trata? Por que solo podemos hablar de tonterias y chabacanerias, como sucede en la mayoria de los caso, en paginas como las de facebook.Ya no me interesa quien me desee escuchar o quien me critique. No puedo ser mezquina conmigo misma y con aquellos que quizas puedan sentir como suyas mis palabras. Por ventura, al expresar mi dolor,si bien he recibido criticas y palabras que me han dolido, he encontrado mucho amor... Y seres que sufren y sienten con el alma ambrienta de poder abrir sus sentimientos a alguien que este dispuesto a escucharlas! Tu has sido una de las hermosa experiencias que reivindican en mi la fe en el ser humano y en su capacidad de saber escuchar, de saber decir, de saber compartir alegrias, inquietudes y tristezas con amor y respeto. Gracias, amiga!

Anónimo dijo...

Te felicito, tal mezquindad es como una epidemia que a atacado a nuestra sociedad por años sin dar tregua. Tanto así, que a enmudecido a la voz de nuestra conciencia, convirtiendonos en marionetas de este tiempo y como resultado en víctimas de nuestro silencio.
Azalia

Anónimo dijo...

Me gustó mucho el arumento y sabes que que me he cogido en eso muchas veces, lueg de leerlo me causó un efecto de reflexión.
En mi caso no se si es la mezquindad no en muchas ocasiones no querer ni hablar.
Un abrazo, pana mia y no te preocupes por la forma, tambien existen las composiciones, no siempre hay que exponer en "ensayo".

Poesí Felina