septiembre 26, 2010

Madrugada

¡Soledad! ¿De qué me sirves si no estas cuando te necesito? ¿Te crees que te mandas? ¿Qué puedes aparecer y desaparecer cuando te da la gana? ¡Mira ver! Eres un ser creado. Se supone que no tengas sexo y ahora te das aire de feminista. ¡Contrólate!

No sabes cuanto te extraño...

Quiero que seamos como antes. Cuando jugabamos a ser pájaros... Cuando jugabamos a las muñecas y planteabamos la idea de separarnos. Cuando me peinaba el pelo mientras te sentía. Vuelve, será como tener once otra vez.

A lo lejos se escuchan sus quejas, sus gritos. Desde el sofá me grita:
-¡Quiero café!- ¡Eso que esta de buen humor hoy! Otras veces no me grita lo que quiere, entonces es cuando entra a la cocina y me deja tirada en el suelo.

Soledad... No quería alejarme de ti por completo... ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no escucho tu silencio? Sí, lo sé, debía estudiar como lo pensaba. Por no hacer caso a nuestro plan terminé viviendo con un idiota y una panza de 8 meses. El cabrón lo que no sabe es que no es suyo. Lo que si sabrá es que la herida que me haré en el baño a las 1:00am será por su culpa. ¡Si es que en ningún momento me deja respirar! Necesito tu paz y es lo que voy a encontrar. No iré al infierno ni al paraíso: no existen. Iré agarrada de tu mano si me dejas ir contigo.

Hay gritos otra vez... Te veré en la madrugada.

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