septiembre 05, 2010

Vagabunda y apátrida.



Como árboles degastados por el tiempo
en este incierto ocaso,
como olvidado olvido
esconderé esta pena que me aqueja
en el bosque de mi mente
para que tu ausencia,
mi alma, no la pueda ver más.

La tarde mutilada, sin ecos,
en el íntimo letargo,
con su sed de palabras,
sigue su ronda,
en arrabales de silencios,
descrucificando sus anhelos
sin ropajes y sin bridas.

Sobre sábanas destendidas
la tarde se me escapa hacia la nada
mientras continuo
con absurda sobriedad de pájaros,
bebiéndome sus recuerdos,
vagabunda y apátrida.

Doris Melo
septiembre 2010

2 comentarios:

Tercer Piso dijo...

Saludos Doris, que bueno leerte. Hacia unos dias que no te veia por la casa. Un abrazo.

desencuentros dijo...

gracias Tercer piso, por tus visitas y tus lecturas . Besos