octubre 07, 2010

Alquimista de versos deshojados



En el pétalo arisco de la tarde,
una alquimista voluptuosa de versos deshojados,
se cuela ebria como sombra,
lloviznada de sándalos arábigos,
perdida entre monásticos portales,
al filo de la espera en apacible calma.


Abigarrado lenguaje el que me invento
cual trueno impertinente y delirante,
se agolpa , sutilmente, en esta elocuente soledad,
donde él Arcángel seductor se cuela desterrado
por una enredadera laberíntica,
sin una lámpara de luz, entre engañosos velos.

Enmudecidas luces, se entregan sin atisbos
desatando esta ciudad interior ,
preludiando desnudez
que en la niebla recobra su sentido
ante la trenza del espanto,
mientras el mundo se adormece en armonía.

Estéticos residuos que se duermen,
como una antología de música divina,
descrucificando nostalgias, vivencias reflejadas
bajo la lumbre de adoquinados sueños.

Para embriagar lejanos climas,
descalzo esta otredad que me mutila,
refugiándome en este instante
en un silencio escandaloso ,
bajo el nacarado cielo
sin más que su cola filosofa de sierpe
en esta insoportable levedad,
insertado a la deriva.
Doris Melo
2010

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