octubre 28, 2010

En el incendio voraz de este mar que llevo dentro.







Musa mariposa enamorada
entretejiendo recuerdos me pierdo
en la menguante brevedad del rocío
húmeda deserción de hostilidad irreverente
donde los arcos se ensimisman.


Alada musa de puntillas vítreas,
sirena voluptuosa , alucinada del exilio,
cansada de esta fragil languidez de ausencias
los siglos ruedan buscando entre las sombras.

Bebe mi sed de Satán Salobre,
silenciosa noche
inúndame semillas atrofiadas
enciéndeme la luna en la mirada.


Un sombrío erotismo se desata
surgiendo de la nada tu sombra,
se elevan los sentidos, se liberan
en multiplicados suspiros de éter
tu boca untada de vicios me desnuda
En el roce, en el contacto ,
en el incendio voraz de este mar que llevo dentro

Como un sueño indescriptible
Te deslizas y te alejas incorpóreo,
mientras yo, empecinada y absurda
invento tu presencia
en ese mar sudado, que apresa mi alma.

Quiero morir una muerte dulce,
para elevarme en lo recondito de lo sublime
aún sigo siendo esa viajera irreductible
transgresora de espacios, violadora de silencios
y esa inocencia, que recae en la torpeza.
Doris Melo.

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