noviembre 20, 2010

Adiós

Tus labios estremecidos provocan
la muerte de los míos en tu boca.
Quien así se tiende descansa el alma
en el bosque de la llanura negra,
toda virtud que el aliento anhela
para el fuego de mis dones exhalar
y contemplando tus ojos reencarnar
en alguna quimera de derrota.

¡Del fallecimiento de tus lisonjas!
¿quién entiende el sentido de tu sombra?
El caos, y el hades, el purgatorio mismo
Y como solo un sortilegio en sí, este adiós.

3 comentarios:

Aurora Johnson dijo...

No se que decir, solo se que me encanto. Me gusta como termina "El caos, y el hades, el pulgatorio mismo y como solo un sortilegio en si, este adios". Creo que tu poesia es absolutamente bella, tiene la silueta de un cisne.

Anónimo dijo...

Muchas gracias, pensé que a nadie le interesaba. He visto un par de tus trabajos y me gustaron también. Continúa así. Seremos libres con o sin.

desencuentros dijo...

Me quedo con esos últimos versos ¿ Quien entiende el sentido de tu sombra,,,, El caos, y el hades, el pulgatorio mismo ... como solo un sortilegio en sí , este adios. Candencia y delicadeza , sutilidad, hermosura a pesar del caos y el hades que son dos palabras chocantes en el poema pero que estan en el mismo para crear esa imagen ... Saludos abrazos.