noviembre 25, 2010

La Hermandad

No hay prestigio en la soberbia
en el poder gulano del ser humano
y los cerros bloque a bloque se montaron
son las esfinges que adoran los fulanos;
los hombres de integridad brindada
a las masas le dieron la gracia.

Lo opuesto nos hace igual violentas,
ya que cambiar un Dios por otra deidad
nunca nos dará otro consuelo,
en el desquite ya claudiquemos
porque empuñamos en el corazón
lo que nosotras mismas odiamos.

Vaso frágil de la hermandad
ya que sostenemos la verdad,
que sin mujeres no hay flores,
fragancias, tampoco olores;
ya que en nuestra debilidad
nacemos a la existencia.

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