noviembre 13, 2010

Si no puedes contra el enemigo...¿únete?


Las juntas directivas de las organizaciones en Puerto Rico están compuestas mayormente por hombres, sé que esto no es noticia, pero el hecho de que no haya cambios en esta área es preocupante. Obligada interrogante: ¿Por qué nos mantenemos en un ambiente corporativo tan anacrónico y cavernario?

Este exceso de testosterona, limita grandemente el que mujeres contratistas seamos escogidas para ofrecer los servicios. Nuestras propuestas se invisibilizan, junto con nuestros resumes, ofertas y probada experiencia. Luego estas corporaciones se jactan de que promueven un ambiente libre de discrimen.

En este año, he presentado propuestas de servicios a cuatro Juntas, una de ellas escogió a una dama, que aunque tenía mucho menos preparación, también tenía mucho menos peso y muchos menos años que yo. Yo soy tamaño 16 y ella era como un tamaño 5, pero la jugada es limpia, como dirían en casa, eso lo pude manejar, yo también fui joven y tamaño 5.

Las otras tres escogieron a hombres que me consta no tenían la preparación o experiencia que yo ofrecía, en cuanto a lo demás, las ofertas eran competitivas. Me rompí la cabeza pensando que había pasado, esta bien que pase en una…pero coño, ¡las tres! Solo había dos diferencias, la experiencia y el género. La experiencia iba a favor mío, pero el género…

A penas fue ayer cuando recibí la respuesta de la cuarta Junta a la cual presenté mi propuesta, me deprimí, me entristecí, me frustré! Venía en el auto, “hablando” con lo que llamaré el aspecto femenino de Dios y le preguntaba: Chica, no entiendo que pasa…tú sabes que te he pedido tanto me ayudes a cerrar otra cuenta corporativa y no lo logro…tú sabes cuanta falta me hace, tu sabes cuanto he pujado para sobrevivir este año…dime como juntas, tú y yo, tú Diosa y yo humana, podemos resolver este entuerto…dime Diosa Amada, ¿será por que soy mujer? es acaso esto lo que no me permite ganar? Fui hecha a tu imagen y semejanza… ¿entonces? Explícame…

Silencio en el auto…seguía en el tapón…esperando la respuesta. No sé como carajo se me ocurrió…pero creo que la desesperación fue tal que grite: ¡OK! Vamos a renegociar esto, tú Diosa Amada y yo! Si no puedes ayudarme a cambiar la mentalidad arcaica de mi gente, entonces…entonces..
Ayy...no sé como atreverme a pedir esto…
pero no veo otra salida…
en lo que esta situación cambia, te ruego Diosa Amada… ¡Mándame un bigote!

Nota: Si viste en el tapón de ayer a una mujer riéndose a carcajadas sola en el carro, es muy posible haya sido yo…pues luego de pedir el bigote, me miré en el espejo…y di gracias porque este pedido tampoco se cumplió…