noviembre 06, 2010

Sigo tiñendo esta arena desierta.


Mientras en el sin sentido
palabras le sacan filo a la noche
las agujas del reloj se estremecen
permeando en las sombras,
solitario, con paso felino imperceptible
un cíclope camina hacia el después,
zigzaguante, inquisidor en breviario de herejías.

Ruinas cubiertas de hiedras
en una calle de miradas
donde circula un azar de palabras,
testimonio inequívoco de la grieta del tiempo.
Ebria la luna galopa, sin prisa
despojada en su espera mansa
en este amanecer de paredes oblicuas
y vidriosos recuerdos truncos.

Es la vejez que nos ha cerrado las puertas,
en medio del bochorno de la noche,
allí quedó grabada tu imagen proscrita
en las piedras del delirio
donde enjuago mi odisea.

En un mar de ausencias.
sigo tiñendo esta arena desierta
en un clima de silencios.
Doris Melo Mendoza. 2010

De mi libro El olor de la palabra rota.

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