enero 09, 2011

Raíces












¿Transplantarme? Jamás pudiera.

Soy el ramaje arrugado en la espinosa ceiba inquieta.
Sol en mis plumas repletas,
Guaraguao de cielos grises
por este lar clavé tan hondo mis raíces
que se agrietó el otro hemisferio del planeta.

De lejos me veo sembrada entre esta isla y sus volcanes,
mis latidos cual imanes señalando hacia su mar.
Ellos no se han de inmutar cuando brevemente muera.
Cuando mi alma se traslade, ya pájaro sin bandera,
no habrán de transplantarme ni huracanes,
ni machetes,
ni he de dejar mi trinchera.

Al marchar daré mi piel, arma de paz en la guerra
y a mi fatigada tierra mi sangre tornada en miel;
la observaré florecer y hacerse un bosque espigado,
no será un astro asustado entre inciertos despertares,
ni cantarán en sus lares los pájaros de otro lado.

Moriré aquí,
y así será mi cuerpo abono para mi amante;
tan sólo humus para la tierra de mi tierra.

En el momento dulce de mi partida le harán el amor mis huesos;
me arropará con su musgo,
mas mis raíces seguirán estoicas, declarándome la guerra,
acurrucándose más y más profundo;
haciéndome permanente, evitándome otro rumbo.

Y yo,
con la frente en alto como una isleña palmera;
dejándome;
abandonándome;
volviéndole a entregar el alma entera.

Tal vez lleve el viento mis hojas flotando hacia otras mareas...

Mas naceré otra vez aquí,
y me esperará una amapola;
más allá estarán las ramas de mi almendro,
el olor de su madera,
las alas de un zumbador y el canto de los turpiales,
esperándome;
llamándome;
seduciéndome;
devolviéndome a los brazos de aquella niñez cerrera,
regresándome a los días donde descalza corría
entre cafetales, cundiamores y poemas.

¿Transplantarme? Jamás pudiera.
¡Quién sabe a dónde me iría,
qué recóndito paisaje lejano me esperaría,
si no fuese ésta mi cuna, mi raíz y mi bandera!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Permitame felicitarle. Es un escrito bellisimo. No soy facil de impresionar, pero su trabajo me ha dejado boquiabierto.