marzo 09, 2011

Yo, no pertenezco a esa clase de mujeres. ¿Y tú?

Me pinto el pelo, tengo nalgas grandes, soy bajita, gordita, con las pestañas hacia abajo, no me afeito las axilas (eso se los explico otro día), no me pongo tacones de aguja ni faldas y cuando me río se me cierran los ojos, por lo que estoy segura que a mis cincuenta, tendré las famosas “patas de gallina”. No pertenezco a ese gremio de mujeres que nos presentan en la televisión y en las revistas, que parecen ser perfectas. ¿Perfectas para quién? Pues aparentemente nuestro marco de referencia han sido los hombres, teniendo en cuenta que una de las enseñanzas que hemos adquirido en esta cultura, desde que éramos niñas, es que creceremos para casarnos y tener hijos/as. Y aunque nos impulsen en nuestra casa a estudiar y a tener una carrera, la meta sigue siendo la misma. Nadie se cuestiona si somos heterosexuales, si queremos ser monjas o si somos Bi. Entonces para casarse, una tiene que buscar y agradar a los hombres, para lo que aparentemente necesitamos, ser perfectas. Ser esbeltas, tener tetas grandes y firmes, pelos lacios, buena postura (aunque esta última también es cuestión de salud), ropa ajustada y a la moda, estar depiladas o afeitadas, maquilladas, no tener chichos y hacernos el “french” en las uñas de los pies. Claro, estoy sólo hablando de las características físicas, porque ya mucho he mencionado en otros blogs la socialización de amas de casa y cuidadoras.¿Por qué los hombres no tienen estos pugilatos? ¿Por qué ellos sí se ven sexies con las canas y "maduritos?

Cuarenta y cinco de los músculos que tenemos en nuestro rostro, son sólo para expresar emociones. Entonces, ¿por qué las mujeres debemos avergonzarnos de sentir y de expresar eso que sentimos? ¿Por qué tenemos que avergonzarnos de nuestro rostro que es el reflejo de nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestras experiencias? ¿Sabes cuánto tiempo, esfuerzo, emociones, tragedias, alegrías y eventos tuviste que vivir para tener esa arruga que ahora descansa al extremo de cada uno de tus ojos? ¿Sabes cuántas veces te reíste a carcajadas con las ocurrencias de tu perra, gata, hija, amiga o pareja para tener esas arrugas que ahora descansan a los costados de tu boca? La cara y las arrugas que tenemos las creamos nosotras, con cada una de nuestras experiencias. Estoy segura que los corajes que pasó Aurora, no son los mismos que pasaste tú. Mi abuela frunció el ceño tantas veces por culpa de los actos de inmadurez de mi tío, que ahora tiene tres arrugas que le adornan el inicio de su nariz; pero a lo mejor tu hijo te provocó tantas alegrías que tus arrugas se encuentran alrededor de tu boca. Las arrugas responden a lo único de nuestras vidas.Nuestro rostro se vuelve como en un diario, en una memoria que se escribe diferente y que sólo nosotras conocemos.

Por otro lado, creo que sería sensato pensar que, en las mujeres, hay más que piernas, nalgas firmes y tetas grandes. Que las mujeres somos capaces de tener contenido, de pensar, de crear, de ser. ¿Cuándo vamos a dejar de pensar y actuar como si parecer fuese más importante que ser? ¿Qué vamos a proponer nosotras para no dejarles a la nueva generación esta misma dictadura de cuerpos perfectos que viven ahora las baby boomers? ¿Cuándo vamos a dejar de querer ser esa clase de mujeres?

4 comentarios:

Tercer Piso dijo...

Gracias Zuly por tan buena entrada. Es muy difícil echar a un lado los velos que cubren esta "preparación", "adiestramiento" o mejor aún adoctrinamiento para descubrir quienes somos y que realmente queremos. Tu escrito ayuda a tomar la decisión de levantar el velo y mirar lo que hay detrás, decidir si somos de esa clase de mujeres o no, si el cuido de mi cuerpo es por amor a mi o por gustar a otros que no son capaces de reconocer la belleza de mi experiencia, del camino que paso a paso he realizado durante mi existencia, de las cicatrices de batalla que se recogen en mi rostro o en mi cuerpo. Soy guerrera y mis medallas por cada batalla ganada o mis dolores por cada batalla perdida son parte del curriculum vitae de mi cuerpo y a mucha honra.

Sugarworm dijo...

Gracias por este escrito me haces recordar el por que de mi ... para mi.

Zuly dijo...

Tercer piso: Que tu cuerpo cuente la historia! Y a levantar ese velo, que pa' luego es tarde! ¿Qué esperas? ¿Sabes a lo que le tienes miedo o aprehensión? ¿Pq no lo has hecho todavía? ¿Qué pierdes al hacerlo? Son cosas q nos tenemos que preguntar, antes de asomarnos por alguna ventana que se nos abre.

Sugarworm: Abrázalo y no lo sueltes nunca!

La Chela dijo...

Otra vez piso el suelo con tus escritos, no me gusta mirarme la cara, pues me paresco tanto a mi donador de esperma, pero al terminar de leer este Manifiesto de belleza, me toqué la cara, senti mi pelo canoso y voy a mirarme en el espejo y ver mis Mil y una Noche reflejadas en cada arruga, cicatriz o mancha en mi rostro, voy a ver mi vida. Gracias otra vez.