abril 19, 2011

Mi carne redimida...




Esta ninfa quisiera perpetuarse en un vuelo de cisnes,

como la brisa cálida en su toisón,

besos que suavemente perfidias aseguran,

que pasan por la vida cual espejismo raro .



Besos que se anclan,

quizás por confunsiones falsas

luego el silencio frío,

instantes que se pierden

mientras el trigo negro en la noche crece,

esparciéndose,

buscando atisbos.



Bajo una luz sonora el mar se enciende, palpitante,

buscando nuevas aventuras, quizas una ilusión

en el preludio lento que nace de la fiesta.



¡Oh, ninfas que me habitan!

secretos de resina tiene la noche

que en arida llovizna

va derramando su conjuro de espuma

llenando los armarios desolados.



Una sombra, un solo rítmo,

me liberan ,

en un mítico olor de otros lenguajes.

mi carne he redimido

¡Que no apaciguen nunca las sombras de mi tacto!



Doris Melo . abril 2011

En el libro :"Rasgando la memoria"

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