mayo 29, 2011

A mami.

Mami:

Hoy miro tus errores desde los míos. Hoy, reconozco la humanidad desde la que me criaste y las buenas intenciones que resultaron en desastres violentos para mi niñez. Hoy, te miro vulnerable y valiente, veo cuántas veces no te detuviste y aún no te detienes a mirarme a la cara. Hoy, te miro joven, confundida, vulnerable, pero decidida. Mami, hoy te miro desde un lugar parecido, pues tengo 27 años, la edad que tenías cuando me pariste, desde la incertidumbre, como la que tenías cuando me pariste y un poco desde la soledad, como la que vivías cuando me pariste. Te miro con un padre vivo pero ausente, como yo, un padre que jamás conocí ni vi, te miro con relaciones fracasadas, como yo, con las relaciones que he tenido sin fruto, te miro con las ganas de hacer algo más, como las que vivo yo hoy. Pero también te miro desde un lugar diferente, te miro como lesbiana, como atea, como "mal hablá", como amante de los perros y los gatos, como mujer a quien le gusta la gente, como alguien que cree en el poder de la terapia y la sanación, como quien adora a las amigas y tiene relaciones fuertes con ellas, como quien hace su maestría cuando quiere y no porque debe, como quien vive lejos de ti. Sin embargo, te miro y a veces te veo en mi. ¿Me pregunto si tú te veras en mi?

A los 27 años te escuché por primera vez decirme "te amo" y por primera vez, te lo pude decir yo, o mejor dicho, nos texteamos, porque ninguna de las dos nos hemos atrevido a mirarnos a la cara y declararnos amor. Y quizás no te amo como debería, si es que hay una forma específica de querer a la madre que nos parió. Pero daría la vida por ti, a pesar de todo. Y agradezco tantas cosas, incluso las que no debería agradecer. Porque lo tuve todo, viví rodeada del amor de mi abuela, que aún en días de lluvia me cobija, tuve una buena educación formal e informal, he tenido experiencias duras que me han hecho una gran mujer, aprendí a argumentarlo todo y a nunca tener el cerebro vacío, a ayudar a los demás, a defender esta Patria que con tanto sacrificio mi familia trato de mejorar para mi, a pelear las injusticias y el abuso, a no conformarme, a querer más de la vida que me has regalado.

No aprendí a cocinar, ni a lavar ropa, esas son destrezas que el tiempo y otras mujeres me enseñaron. Tampoco aprendí contigo a abrazar y a besar a la gente, ni a planchar o coser. Tampoco me hablaste de mis partes privadas y mi vulva la conocía como totin. No me hablaste de la menstruación, ni de sexo, ni de amor. Esas cosas las aprendí en la calle. ¡Y cuántos errores cometí! Tampoco tuve idea lo que pensabas sobre el aborto hasta que hace 8 años atrás mi prima se preñó.

Pero te he visto tratar. Te he visto fruncir el ceño cuando aparezco con las tetas pintadas en la Ponce de León en la primera plana del periódico o cuando en ese mismo periódico encuentras una entrevista sobre mi experiencia de agresión sexual y la escondes de mis abuelos o cuando te dije que estaba enamorada de Johanna. Te he visto trillar los dientes cuando te dije que me casaba y cuando adopté a Peluso, Frida, Luna, Safo, Lorca y mi foster Alana. He visto como se te paran los pelos cada vez que llego con un tatuaje nuevo o con un piercing adicional.

Pero no te vi sonreír en mi graduación de cuarto año, tampoco te vi en mi graduación de octavo porque te quedaste cuidando a tu marido, no me animaste a ir a mi graduación de bachillerato, ni me celebraste ese logro y siempre has criticado mi pasión por causas que no pagan.

Pero me cantaste Las Mañanitas en todos mis cumpleaños, y no importa cuan pelá estés, siempre estás cerca para ayudarme. Y me compraste un carro y me ayudaste a pagar la Universidad, te alegraste cuando me fui a Perú y me llamaste todos los sábados sin falta. Y cuando me llamas, siempre me preguntas por mis hijos aunque no estés de acuerdo.

Al día de hoy no sé si estás orgullosa de mi y no te he escuchado decirme que me amas. Pero yo, tampoco te lo he dicho.

Mami, te amo, desde mi forma absurda, diferente y ecléctica de amarte y estoy muy, pero muy orgullosa de que seas mi mai'!

1 comentario:

La Chela dijo...

No creo e casualidades, insisto hay hilos que tejen la vida, perdona, pero yo soy más boquisucia que tu, mi amada ovariana, pero Cabrona me hicistes llorar, me acordastes tanto a mi mamá, a el padre ausente y siente verguenza de que soy gorda, prieta, fea y bruja(waooooo descubrió América)por que tengo el cerebro y la inteligencia para hoy ser fiscal federal y soy una simple maestra de Historia, que gana poco, pero cuántas satisfacciones me han dado es@s hij@s de puta!!!!!!,Gracias Zuly