julio 05, 2011

Eterno momento


Quiero despertarte

con besos lentos,

y a suaves caricias

recorrer tu cuerpo.

A ojos cerrados

toda tuya ¡sumisa!

toda dócil ¡callada!

para que no despierte el tiempo

y el momento sea eterno…


Eterno momento…

en que eres mi complemento

mi compañero, mi dueño.

Poséeme toda

como agricultor a la tierra,

siembra en mi vientre

la semilla de tu fruto,

hazme florecer en primavera

cubre mi cuerpo con el tuyo.


Estremece mis entrañas

¡Coróname! ¡Hazme reina!

que tu sudor sea mi vestido.

Tú, descendiente de Adán

domíname, contrólame,

tu deleite es mi júbilo,

y mientras vives en mi adentro

permanezco…

toda tuya ¡sumisa!

toda dócil ¡callada!

para que no despierte el tiempo

y el momento sea eterno…


Te sirvo el vino de mi sexo

cabalgo sobre tu cuerpo,

eres mi refugio, mi mente me abandona

en tus brazos me convierto en Diosa

me llevas al altar de la alquimia

bañas mi piel con el premio de tu hombría.


Hembra satisfecha, hembra rendida

embriagada de amor, quedo tendida

entonces, me veo en tus ojos

y tu alma se convierte en mi espejo

toda tuya ¡sumisa!

toda dócil ¡callada!

para que no despierte el tiempo

y el momento sea eterno…



3 comentarios:

desencuentros dijo...

Amanda cuanto erot[ismo sublime tienen tus versos, imágnes sugerentes ,lúdicas similes aunado al río desbordandose, La culminación del encuenro entre dos amantes se sublimiza cuando la amante yace embriagada de amor y queda tendia . Muy hermoso. Gracias

Amanda Buendía dijo...

Gracias a ti querida Doris. Ciertamente, ese momento de culminación, donde se comparte el encantamiento, la fascinación, el cansancio...para mi es el momento mas romántico, mas hermoso. Lo curioso, es que desde la soledad que ahora me acompaña, se me hace mas fácil vestirlo con cierto misticismo...¿qué cosas, no?

Amanda Buendía dijo...

Gracias a ti querida Doris. Ciertamente, ese momento de culminación, donde se comparte el encantamiento, la fascinación, el cansancio...para mi es el momento mas romántico, mas hermoso. Lo curioso, es que desde la soledad que ahora me acompaña, se me hace mas fácil vestirlo con cierto misticismo...¿qué cosas, no?