octubre 29, 2011

Mi tristeza

Se me cuela entre las pestañas,
me sonsaca y desordena,
me eriza y me condena,
esta bendita tristeza despiadada.

Se me inclinan las memorias a lo oscuro,
me enrolla la piel en el murmullo de un pasado sin silencios,
me imagino en medio del tormento,
de esta bendita tristeza despiadada.

Se me ruedan las salivas de lo que ha faltado,
me engulle las manos en lo que me ha sobrado,
me olvida en el cuento de esta vida que se complica,
esta bendita tristeza despiadada.

Se me aparecen las escenas de un abuso interminable,
me aguanto las orejas para no escuchar mis gritos,
me alejo del espejo que me recuerda lo que a veces duele mirarme,
esta bendita tristeza despiadada.

Se me aparece la voz de esa que está sana,
me instruye que lo que es, también pasa,
me anima a recoger las vestiduras de esta piel pintada de reflejos,
porque esta bendita tristeza despiadada,
se parece un poco a la tuya, a la de ella, a la que todas llevamos en el alma.

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