marzo 28, 2012

Mi primera vez


Esta semana le confesé a un chico que tengo VIH. Desde hace mucho quise decírselo, no porque hayamos tenido relaciones, sino porque somos amigos y confío mucho en él.  ¿El momento perfecto? Nunca lo sabré, pero si no llegaba, tenía yo que provocarlo. Lo llamé a una hora que sabía que estaría en su casa y no lo conseguí, pero minutos después me devolvió la llamada. Me hice la dormida porque ya se me había ido el valor, pero decidí llamarlo nuevamente porque tenía que sacarlo ya. Llamé: “Tengo algo que decirte, muy importante para mí, desde hace mucho  y no había encontrado el momento”. Un largo silencio y…

 “soy VIH positiva”

Al principio no lo creyó, pensó que estaba relajando con él. Cuando cayó en tiempo, se molesto, “por qué carajo no me lo habías dicho”. Tenía miedo de su reacción, y más después que habíamos tenido relaciones. Que él no era ningún “pendejo de por ahí que había conocido hace un par de semanas”. Nos conocíamos desde la superior, hace 9 años atrás, aunque la amistad no fue constante esos 9 años. Éramos panas, y desde hace 8 meses fue que volvimos a entablar la amistad. El siempre me ha contado todo, y yo a él, bueno, casi todo.


Sé que esto es muy personal, pero solo en dos ocasiones estuvimos juntos, siempre protegidos. Pero en esa última, por un lapso de no más de diez segundos, no hubo protección. Aún estaba consciente, lo detuve casi a tiempo. “Tenías que decírmelo”, fue una de las cosas que no le refute hasta que se calmo. La realidad es que yo no “tengo” que decírselo a nadie, aunque mucha gente no esté de acuerdo. Tengo el derecho de decidir a quién, cómo y cuándo decirlo, y la responsabilidad de protegerme yo, de no contraer nada más y obviamente de no contagiar a nadie. “Hay mucha gente que no te lo va a decir”, le recordé, y si eso es lo que él espera… bueno. Le molestaba el hecho de que el confiaba en que entre nosotros no habían secretos y se sentía traicionado, al menos eso es lo que pienso y más aun cuando he salido en la televisión, radio y periódicos. Algo que yo no sabía, es que él lo estaba intentando nuevamente con su ex. Ahí entendí que eso era una preocupación adicional. Cosa que aún no me deja pensar.

Fue mi primera vez. La primera vez en mi vida que había deseado con todas mis fuerzas no tener VIH, la primera vez que me sentí en cierta forma rechazada, culpabilizada, que alguien me reclamaba. La primera vez que siento el peso del mundo en mis hombros. Curioso que no me pregunto cómo me contagie, sino desde cuando soy positiva. No fue fácil, nunca es fácil. La gente tiene esta loca idea, asumen. Hay quienes dan el 100% y piensan que eso recibirán, y por las razones que sean, no necesariamente es así. He perdido amistades, pero siempre sutilmente, nunca me había tocado recibir tanto reclamo y preguntas en una conversación de hora y media. En un principio pensé que lo había tomado mal, pero escuchando otras experiencias en las que personas salen insultadas y hasta golpeadas, no me fue tan mal.

A mí no me importa si él no quiere tener más sexo conmigo, lo que me preocupa es perder su amistad. La actitud que tenga de ahora en adelante, me preocupa más aun, pues no estaría dispuesta a aguantar malos tratos por conservar un amigo. Le dije cosas, especificas del VIH, que son ciertas, porque están comprobadas y lo he visto. Cosas como el hecho de que, es más complicado el contagio de mujer a hombre, por aquello de la anatomía de los órganos. Que cuando una persona es indetectable y tiene muy bajo los niveles del virus en su organismo, es menos contagiosa. Pero sobre todo, que mis dos parejas pasadas, sabían que yo era positiva y después de mucho tiempo siguen siendo negativos. Lamentablemente, este tipo de información, no se encuentra en Google. Tienes que estar envuelto en esto para tener “acceso” a ese tipo de información.

Yo me limite a responder sus preguntas. Sabía que no era el momento de ponerme a la defensiva, o hablarle en un tono sarcástico o irónico. No iba a aportar en nada. Yo de estar muy segura en la información que tengo, el con sus dudas y preocupación, me dio inseguridad a mí, y las posibilidades en mi mente comenzaron a aumentar hasta que en un momento sentí que si era muy probable que lo haya contagiado. No fue fácil.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No es fácil el rechazo, no soy VIH, pero me han rechazado por otros motivos.
1. Tienes que decirte lo valiosa que eres.
2.Agarrate de tus verdaderas amistades.
3. NO estás sola las ovarianas somos muy empáticas y sobre todo la oración es un arma poderosa, úsala.
4. Tu vida no depende de esta persona, si está contagiado(confío en Dios que no)es el Karma, destino o su castigo, es algo que esa persona debe trabajar,
5. Fuistes honesta y entiendo muy bien tu preocupación,si te vuelves a comunicarte con él, no toques el tema hasta que él lo haga.
6. La Guadalupana cuidará de ti, confía.
La Chela