abril 10, 2012


Y el artesano en su taller pintaba,
en versos de sangre sus amapolas
para la pasión de su alma,
bailase la espada.
Volase su hada,
para posar en los labios su beso.
Amapolas nacieron entre rosas,
claveles, clavelinas,
violetas, malvas silvestres, musgo,
hiedra con venas de sangre,
trébol, campanillas, pensamientos,
y florecillas silvestres cada cual más variada.
Su hada sílfide cuidaba,
cada pétalo y hojita dañada
de su jardín de amor,
la dejó vivir allí en felicidad,
a cambio de su pasión, inspiración y su fidelidad.
Cada noche su sueño de tiernos besos llenó,
de húmedo nectar de deseo
de sus alitas pequeñas
de bella mariposa nocturna mostradas.
Su pluma guió
la naturaleza y amor sus notas
en melodía hermosa no conocida.
De sus versos un piropo para llegar a ella,
la felicidad completa.
Cuando el alma adquiere cuerpo dentro del cuerpo,
allí estaba ella,
vestida de doncella para su canto y danza
de belleza a la luna mostrar,
fuera del cuerpo,
como espíritu nocturno de enamorada su ritual,
bailando en la flor
de jardín de su humano amor,
de estambre en estambre el cáliz y la flor
cerrando para dormir y despertar,
nueva vida a la siguiente primavera.

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