octubre 03, 2012

Colgada




Colgada en una rama de luna
soleada como girasol naciente,
pintada con las notas de tu voz
anegada de la sangre que me mueve.

Así me siento,
en la distancia de tu boca,
en el silencio de tu mirada,
en la mesura de tus manos,
en el ritmo de tus pisadas,
caminando desnuda,
ondeada como bandera en solitaria,
como pañuelo que dice adiós
en el andel del que se marcha
y tu...

Depositado en otros recuerdos,
sereno en tu comarca,
con la servidumbre de la costumbre
que te place ancha
y yo...

En la rama de esa luna,
que escasa te alcanza,
en el pétalo del girasol que se mueve
entre tarde y mañana
despintando tus notas
para que no me envenen el alma
con la sangre  que palpita
lenta, tenue, acompasada
así...

Ni somos,  ni fuimos,
ni seremos en esta vida,
tal vez en otra
te reconozca mi alma;
quizás por tus manos,
tal vez, por tu mirada,
que me sonríe tierna,
cuando penetras las ganas
cuando posees mi cuerpo
que late, que tiembla
y te dice que te ama
sin palabras,
sin gestos,
sin música,
porque no hacen falta.

Poesía Felina
9/2012

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