octubre 03, 2012

Tres Quejas


INTRO:

En estos últimos días, me he sentido un poco hastiada. Bueno, un poco no, bastante. No sé que me estaba pasando, pero llegué a la conclusión de que no es una sola cosa, si no varias. Pensé que era un problema hormonal, pero definitivamente no,  aunque conmigo nunca se sabe. La cuestión que, de repente, no le encuentro el sentido a nada, y todo me molesta. Estoy socialmente incómoda. No quería recoger mi apartamento, no quería hacer nada en el trabajo, no quería estudiar. No quería hacer nada, solo meterme en mi apartamento y que me avisaran a fin de mes.

PRIMERA QUEJA:

Estoy pasando por un momento de “desmotivación profesional”, por llamarlo de alguna manera. En mi trabajo no estoy teniendo la oportunidad de crecer en otras áreas. Solo puedo ir a talleres a los cuales me envían, que tengan que ver directamente con mis labores. Inclusive, si tiene que ver con la comunidad para la cual trabajo, no me pueden ceder el día, porque no tiene que ver directamente con mis labores. O sea, tengo que utilizar mis días de vacaciones que se reducen bastante ya que no los acumulo. Lo peor de todo es que me han invitado a varias actividades relacionadas al VIH, adiestramientos, charlas, conferencias, etc. La mayoría en horas laborales. Se me esta haciendo tan difícil y temo que de tanto rechazar invitaciones, en algún momento dejen de enviármelas. Soy activista, y hay oportunidades que simplemente no debo perder. Otro aspecto son mis estudios.  No pude hacer arreglos con mi horario de trabajo para estudiar en otro horario, además de 6pm a 10pm. No puedes hacer un bachillerato todo el tiempo de noche, hay clases que solo las dan por el día. Esas dos razones son las cuales tengo para sentirme así en referencia a mi trabajo. Entiendo que, por un lado, estoy teniendo mucho “desarrollo personal”, pero soy un ser completo, mi crecimiento debe ir a la par. No puedo quedarme  atrás en otras áreas, mucho menos si tengo las oportunidades  en mis manos. Es por esto que he decidido quedarme aquí por 10 meses más, hasta que cumpla otro año. 

Primero, porque no me puedo ir así de momento, tengo cosas que pagar. Y segundo, por que estoy comprometida con la organización y hay cosas que quiero hacer antes de irme. Realmente no siento que estoy dando mi 100%, y que tampoco me lo están sacando, tengo que ser honesta. El trabajo que aquí hago, lo puedo hacer en menos tiempo, no requiero estar aquí las ocho horas. Inclusive, salgo más cansada de aquí de lo que salía del "fast food" en el que trabaje a los 16 años. No quisiera irme, pero hay cosas que no puedo posponer, y hay sacrificios que no estoy dispuesta a continuar haciendo, lo cual me entristece mucho porque estoy enamorada de lo que mi organización hace.

SEGUNDA QUEJA:

La universidad no me motiva ya como lo hacia antes. Me cuesta salir de una oficina en la que paso 8 horas, una tercera parte de mi día, para irme a meter a un salón de clases todo lúgubre, pintado color gris, con ventanas por las que no vez absolutamente nada, el aire acondicionado congelándote el cerebro, y escuchando a un profesor por 4 horas. Esta forma de aprendizaje ¡ya no me funciona! Todo es un embotellamiento. El “aprendizaje” que dicen que tenemos, es un embotellamiento pero a largo plazo. No me  acuerdo de más de la mitad de lo que aprendí en mis primero años de Universidad. Para completar, pretenden que te aprendas todo el material escrito en un libro de más de 500 páginas, tan solo en tres meses, al menos en la mía. ¡Es una locura! Y si las clases son por semestre, te agregan más trabajos y mas exámenes, exactamente lo mismo. Me parece que es igual en todas las universidades. De repente, me siento como presa. Me pregunto si realmente tiene sentido, por que las probabilidades de que logre conseguir un trabajo después de graduarme, cada vez son menos. Tengo bien claro que es más probable que consiga un trabajo en una Organización de Base o Sin Fines de Lucro, ya que ahí tengo experiencia, aunque no sea mi área de estudio. La realidad es que he aprendido más en estos últimos tres años que lo que he aprendido en 12 años de escuela. Y no es que menosprecie el trabajo de los maestros, pues creo que es más importante su labor que la del mismo gobernador, pero esta forma la que es el sistema educativo de este país esta formado, realmente no sé si funciona. Cuando tomo un examen, me siento bruta, porque  sé que sí he aprendido algo, pero de momento en el examen ¿no sé que pasa? Si el examen fuera oral, o si pudiera contar lo que he aprendido, los profesores se darían cuenta de que no estoy perdiendo el tiempo. No aprendo ni de la misma manera, ni con la misma rapidez que otros lo hacen; sin embargo, mi nota vendría siendo una comparación con un estándar de sabrán que. Esto dificulta la colaboración, porque lo que se crea es una competencia. Los “inteligentes” no quieren estudiar con los “brutos” porque se desesperan o “pierden su tiempo”, y por otro lado, los “brutos” no quieren estudiar con lo “inteligentes” porque o se sentirían más brutos de lo que ya los hacen sentir, o porque “si ellos no salieran tan bien, nosotros no saliéramos tan mal”. No creo que eso fomente nada bueno. Las cosas esenciales en la vida no te las enseñan y las importantes no te las modelan. Entonces, ¿cómo es que dicen que todos tenemos igualdad de oportunidades?

Es un abuso que un niño tenga que estar tantas horas en un salón de clases, que fácil pudiera servir de cárcel. Además, de momento hay muchos niños con "Déficit de Atención", o "Hiperactividad", ¡Carajo son niños! Tienen toda la energía del mundo y lo que quieren es descubrir, es ilógico. Después se preguntan ¿porqué hay tanto adicto? si desde pequeños los mantienen drogados. ¿Y quién dice  cuándo uno es adulto, esas ganas de seguir descubriendo acaban? A mi me gusta leer, si cuando veo una película le doy pausa para entrar al internet y averiguar más sobre el tema. De momento, he aprendido más por mi cuenta que en la universidad. Lo que pasa, es que el sistema se ha encargado  que ya no quieras descubrir más y te resignes a estar al menos 4 años más en otra cárcel más compleja, en las que no puedes pensar por ti mismo porque si no; no pasas la clase. Gracias al documental: “La educación prohibida”, descubrí que no estoy tan mal como pensaba. ¡Uff! Es un verdadero alivio…

TERCERA QUEJA:

Debo aceptar que esta última es 100% mi responsabilidad. Hace varios meses no me tomo adecuadamente mis medicamentos para mi condición (VIH), y me he notado como mis niveles de energía han bajado. Antes esto no me pasaba, al menos no tan rápido. Últimamente, puedo sentir como aumenta mi debilidad rápidamente, como si de momento me dieran unos bajones. Duermo 7 horas, y a veces eso no me da para levantarme descansada. Mi menstruación se tarda más de lo que normalmente se tarda en llegar. Mi estado de ánimo cambia notablemente. La controversia es que nací con VIH, y soy joven, pero 24 años con VIH es mucho tiempo, y obviamente tiene sus consecuencias. Tengo que ponerme pa’ lo mío, lo sé. No me vengan a regañar, porque más que nadie sé la que hay con mi cuerpo. Estoy segura que una vez arranque, mi energía para enfrentar la tonelada vendrá. Mientras tanto, pues me aguanto.

CONCLUSIóN:

No me siento a gusto con muchas cosas, y si, estoy desmotivada. Me han dicho que quien único se puede motivar soy yo  ¿cómo me puedo motivar a cosas que no me están funcionando? Acepto que me estoy victimizando, pero por el momento, creo que es necesario. Me voy a dar el permiso de sentirme mal, incómoda, molesta, desmotivada y hastiada hasta nuevo aviso, siempre y cuando no me quede así por mucho tiempo. Creo que  me quieren llevar en contra de mi propia naturaleza. Mi padre no me crió bajo reglas y normas, si no bajo condiciones y acuerdos. Él no me enseñó a que estoy obligada a hacer esto o lo otro. Yo aprendí que las cosas se DEBEN hacer, y si no pues tendré consecuencias. Consecuencias que todo, bueno o malo tiene, unas me gustan y otras no. Todo tiene un precio, y no monetario, que estamos o no dispuestos a pagar. En estos momentos me siento obligada, y esa sensación no me gusta, no me deja ser libre. La libertad para mi es esencial, más allá que la felicidad. ¿No sé como ser feliz sin sentirme libre? En el momento que dejo de sentirla me pongo hostil. ¿Quién dice que los milagros eran solamente pa’ los tiempos de Cristo?  Vivir “cuerda” en esta sociedad que va en contra de nuestra naturaleza y te limita es un verdadero milagro…

¿Y quién dijo que eran unas  simples quejas?

1 comentario:

Poesia_Felina dijo...

El sistema educativo en muchas áreas carece de pedagogía. Hoy día educan profesores que hicieron un doctorado en alguna materia y eso los califica para enseñar, pero no para educar en dicha materia.

Los pedagogos si saben, pero volvemos, el sistema los castra, que hay diferentes maneras de evaluar a un estudiante. Hay estudiantes que ante un papel de examen se ponen muy nerviosos e incluso ni siquiera entienden el material a evaluarse en ese momento.
Un buen pedagogo reconoce las limitantes de un estudiante y le buscan las alternativas para ser evaluado, bien sea de forma oral o quizas fuera del aula.

Pero estos doctores no son pedagogos y lo que tienen es un trabajo y no una vocación y me imagino que hasta dicen "para lo que me pagan, mucho hago"

Por otro lado el sistema laboral tambien, es otro caos. Podriamos hacer tareas y ser remunerados de la misma forma. pero debemos cumplir 8 horas en una oficina aunque nos robemos 7 de ellas perdiendo el tiempo, como hacen muchos empleados.

Me solidarizo con tus quejas.
La tercera como bien dices...es tuya.

Poesia Felina