enero 19, 2013

Salud vs. Seguridad


Esta es una pizca de la historia de esta chica con quien tengo muchas “conexiones”, y es que esta isla es tan pequeña que “fulanita es prima de la cuñada de la sobrina de la vecina de una amiga”. Mucha gente se conoce entre sí o alguien que tú conoces conoce a esa persona. Ella vive con VIH y la conocí en la clínica a la que asisto. Resulta que es familia lejana de alguien y fue jeva de un chico a quien “solía” conocer. El chico, por abusador fue preso. Allá adentro se entera que tiene VIH, y ella, más adelante, también. Ha podido superar el episodio, pero claro, los primeros años en lo que te acostumbras a vivir con VIH, más tus hijos, no es cosa fácil. Rehace su vida, encontró a un hombre que la ama y  a sus hijos: no tiene problemas con el VIH.

Hace poco me encontré al chico con quien se infecto, me da lástima decirlo, pero se ve muy mal. Deambula de vez en cuando. Y cuando deambula, lo hace cerca de donde está la clínica. Hace un tiempo que ella no va a recibir servicios, y me preocupa como pueda estar su salud. No importa lo que le pueda decir, la última decisión es de ella. Me imagino que no debe ser fácil ir a recibir un servicio y encontrarte con quien te contagiaste. Debe ser una sensación horrible; más aun si fuiste maltratada. Solo de pensarlo se me aprieta el pecho. No imagino como pudiera ser, tener que ir a escondidas, o hacer actos de Houdini para poder accesar a tus cuidados de salud. Tener que estar siempre acompañada por seguridad, cubrirte hasta las seretas para que nadie te vea, que a mucha gente he visto así. Ni hablar de las maromas y los mil lugares para esconder medicamentos que, toma más tiempo buscarlas que tomarlas.

Como anteriormente dije, es vital que cada mujer se apodere de su salud, y más, de su vida. No se puede permitir que las mujeres dejen de recibir sus cuidados de salud por miedo. ¡Y no para ahí, muchas mujeres con hijos, casadas y trabajadoras terminan abandonando el tratamiento, porque entre una cosa y la otra de quien menos se ocupan es de ellas mismas!

¡Pero entonces me da coraje! Mientras estuve en Washington, vi casos de mujeres, además de los documentales, que caminaban al menos una hora diaria para ir a buscar su medicación, y otra de regreso. ¿Entonces de que estamos hablando? Y no es que sea conformista, pero veo todos estos servicios tratando de ser “mejores” y hacernos la vida más fácil, sin embargo, lo que también debe mejorar es el interés, la voluntad y el apoderamiento.

En cierta medida, las OBC han mal acostumbrado a la comunidad, y la comunidad se ha dejado acostumbrar ; una vez acostumbrados, no es muy fácil hacer algo diferente. Se crean espacios seguros y de aprendizaje, para la gente, si es de conocimiento común que es importante y se le reconoce como algo valioso. Pero, sin un detalle, casi nadie, o nadie, asistirán: INCENTIVO. Hoy día, si no incentivas a tus participantes, no asisten a esos espacios que tanto valor saben que tiene. Al menos comida debes tener,  me pregunto, ¿si será posible que en algún momento la gente asista aun sin comida, sin ningún atractivo adicional que no sea la causa, la urgencia y la necesidad de organizarse? Si  crees que esto no  es así, simplemente ve a un retiro o campamento relacionado a VIH; lleno lo veras. Ahora, ve a una protesta…

Si no existiera el estigma, aquellos que dicen que “no tienen miedo”, pero que es innecesario que se sepa, ¿lo dirían? Si las mujeres dicen que ellas son primero, ¿por qué dejan su salud para lo último? Si ser joven y no revolucionario es un error hasta biológico, ¿nuestra juventud esta defectuosa? Si la salud no la puede comprar el dinero, ¿cómo es que los países más pobres son quienes más afectados están por el VIH?

No hay comentarios: