diciembre 02, 2013

PREVIO AL OTOÑO

Previo al Otoño (Primeras lineas de un cuento)



Sacaré por mi ojo el recuerdo de la vida, la salida libre de un camino en piedras y el olor del verde forestal. Buscaré bajo mis pies las arenas del silencio y saldrá a relucir una muestra de  amor hecha nube. Más que un sistema de posicionamiento global (GPS) fue el manejo de un mapa que funciona sin señal, sin internet ni tecnología. La confianza de estar con un explorador de aventuras y sueños manejando senderos desconocidos que por mí, estaría dando vueltas en el mismo sitio, que siempre leo los mapas  al revés.
Sin conmoción, sin enredos. Sin recelo ni prisa. Donde la noche nos reciba en la serenidad de tus pasos manos. Como la primera vez que estuvo entre sus piernas la candidez de la primavera y...entre las mias a la vez.

La pericia de los besos y la placidez de una mansión reservada para quien desconoce los predios de un lugar nuevo, como caricia que se avecina, cual embrujo de una noche, con un clima de cuarenta y cuatro grados donde el edredón no basta y sí el unir nuestros cuerpos frente a la chimenea no encendida.  Una casa acogedora, como su pecho, un silencio acolchonado, como sus besos y movimientos enhebrados como aguja de tejido en hilos de seda.

Así nos fuimos entre carreteras y árboles pintados de amarillo y rojo. Con nuestra sola compañía como pasajero, una botella de vino que no bebimos y la fragancia del deseo.
Qué quiero me pregunta.. muda quedo.

****{Que no puedes pedir lo que dicen tus versos. Que sean mariposas mis manos en tu vientre tapado con encajes negros, que palpite tu piel con mi aliento, que sucumba en tu musgo virginal del deseo y te derrame como pozo luego del aguacero...eso quieres y con un simple y tímido movimimiento de cabeza asiento...asi fue.}*****


Al amanecer, un olor de alimento fresco nos levantó, vestimos los cuerpos en capas y salimos de la madriguera que certificó el acercamiento.
El murmullo de los huéspedes en la pensión se hizo sentir y todos serenamente bajamos al comedor para alimentarnos, ya no solo con el olor, sino con el sabor de un desayuno delicioso acabado de hacer. Conversaciones arrítmicas con desconocidos que amablemente se presentaban y preguntaban de dónde habían llegado la noche anterior, pueblo, pais y profesiones,  que se acomodaron entre las sillas.

Un rato multicultural dio paso a la despedida de alaskeños, norte americanos y caribeños para proseguir la ruta que el mapa sugería.
Carretera arriba, caminos abajo. Las manos entrelazadas y un manjar de recuerdos que hacen sonreir los labios y los ojos. Con un cúmulo de caricias en las valijas y un puñado de besos en los bolsillos que durarán hasta el próximo verano la próxima primavera o el siguiente invierno.

Poesia Felina
septiempre 2012

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