febrero 20, 2015

Donde se rinden los ecos de la memoria







Te espero, bajo la fragancia infinita
de este otoño gris en el que vivo,
en medio de  sombras  inaudibles,
para gestar  este lenguaje nuestro 
abriéndose al tacto,
en un silencio  bostezante.
El tiempo se estira al infinito
como respirar de flautas,
que ahonda las fibras del pensamiento,
Te espero, como un café lento, 
dispersando y perfumando las hojas del tiempo,
en la bruma pálida de este  amanecer.
Con la inocencia luminosa y nostálgica
revestida de  azules oleos,
en esta suavidad presente.
Tan hermosa como la melancolía,
desmayada de esperanzas,
donde se rinden sedentarios,  
los ecos de la memoria
Mientras en el sin sentido,
atisbo el equipaje de sueños inconclusos,
sigo en la barca de mis tardes de azucena,
desafiando al viento repleto de cordura
sin voz , sin ecos,
rasguñando el suelo,
como una musa de varias anclas.
para reencontrarme conmigo misma
en el aleteo de una volatinera mariposa.
Doris Melo 
En el libro: Rasgada memoria. 2012

No hay comentarios: